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martes, 19 de octubre de 2010

CONSEJOS BARATOS Y ÚTILES

Si te encuentras con un niño: valóralo.
Tú también fuiste niño alguna vez.

Si te encuentras con joven: anímalo.
Tú también fuiste joven alguna vez.

Si te encuentras con un adulto: fortalécelo.
Tú también lo fuiste alguna vez.

Si te encuentras con un anciano: admíralo.
Tú lo serás alguna vez.

Si te encuentras con un rico: dile que utilice bien su riqueza.
Alguna vez tú también has deseado serlo.

Si te encuentras con un pobre: dale algo de lo tuyo.
Es posible que alguna vez tú lo seas.

Si te encuentras con un enfermo: dale esperanza.
También puedes enfermarte.

Si te encuentras con uno que ha caído: levántalo.
Puede que tú caigas algún día.

Si te encuentras con un fuerte: felicítalo.
Tú también quieres ser fuerte.

Si te encuentras con un débil: hazle sentir que también él puede.
Si te encuentras con un cansado: dale aliento para que siga adelante.
Tú también puedes cansarte.

Si te encuentras con uno que se ha equivocado: muéstrale el camino.
También tú puedes equivocarte.

Si te encuentras con un pecador: invítalo a la conversión.
También tú necesitas convertirte.

Si te encuentras con un santo: imítalo.
También tú puedes serlo.

Si te encuentras con el sol: déjate iluminar.
También tú estás llamado a ser luz.

Si te encuentras con la luna: sonríele.
También tú eres luz en la noche de los hombres.

Si te encuentras con una flor: admira su belleza.
También tú estás llamado a adornar el mundo.

Si te encuentras con el canto de un pájaro: escúchalo.
Tú también puedes cantar.

Si te encuentras conmigo: no me cierres el paso.
Yo también soy peregrino como tú.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Oración del cristiano revolucionario


Cristo, he escuchado predicar tu Evangelio
a un sacerdote que vivía el evangelio.
Los pequeños, los pobres,
quedaron entusiasmados.
Los grandes, los ricos,
salieron escandalizados.
Y yo pensé que bastaría con predicar
sólo un poco del Evangelio
para que los que frecuentan las iglesias,
se alejaran de ellas;
y para que los que no las conocen,
las llenaran..
Yo pensé que era una mala señal para el cristiano
el ser apreciado por la “gente de bien”.
Haría falta, creo yo,
que nos señalaran con el dedo,
tratándonos de locos y revolucionarios.
Haría falta, creo yo,
que firmasen denuncias contra nosotros;
que intentaran quitarnos de en medio.
Esta tarde, Señor, tengo miedo.
Tengo miedo porque sé
que tu Evangelio es terrible.
Es fácil, muy fácil
predicarlo,
oírlo predicar.
Es todavía relativamente fácil
no escandalizarse de él.
Pero, vivirlo...
Vivirlo es difícil... Muy difícil
Extraído de la página de Juan Jáuregui Castelo

martes, 31 de agosto de 2010

Tómate tu tiempo

Todo tiene su momento,
y cada cosa su tiempo bajo el cielo...
(Dios) todo lo hizo hermoso a su tiempo,
e hizo reflexionar al hombre sobre la eternidad...
(Ecl 3,1.9.11).


Tómate tiempo para pensar; es la fuente de la vida.
Tómate tiempo para jugar; es el secreto de la eterna juventud.
Tómate tiempo para leer; es la fuente de la sabiduría.
Tómate tiempo para orar; es la fuerza mayor aquí en la tierra.
Tómate tiempo para amar y ser amado; es un privilegio dado por Dios.
Tómate tiempo para ser amigo; es el camino de la felicidad
Tómate tiempo para reír; es la música del alma.

lunes, 19 de julio de 2010

jueves, 15 de julio de 2010

OLER A DIOS


A un hombre de Espíritu le preguntaron en qué consistía eso de experimentar y vivir la fe. Él, sin pensárselo dos veces contestó: «Consiste en oler a Dios». Viendo la extrañeza que causó su respuesta, la aclaró mejor contándoles esta historia:


"Un día Dios llamó a tres personas y les regaló a cada una un pequeño frasco que contenía el perfume de la Vida Eterna.

La primera de ellas, abrumada por tal regalo del mismísimo Dios, fue corriendo a por una cadenita de oro para colgarse el pequeño frasco del cuello. Eso le recordaría a Dios y le haría tenerlo siempre presente.

La segunda marcho deprisa a su casa, derramó el perfume en un recipiente y comenzó a analizar su composición química hasta obtener la fórmula. Se la aprendió de memoria e hizo que los demás también se la aprendieran para que supieran en qué consistía el perfume de la Vida Eterna.

La tercera persona abrió el pequeño frasco y vació todo el perfume sobre su cabeza y se marchó a perfumar el mundo",


Terminada la historia preguntó: «¿Quién de los tres dejó de oler como hombre para oler a Dios?» Los que le escuchaban contestaron evidentemente que el tercero. Y él añadió: «Pues en eso consiste experimentar y vivir la fe: en oler a Dios».


No en llevar colgantes religiosos...
o en examinar teologías o teorías...
sino en oler a Dios...
Que nuestra vida expanda el buen olor de Jesús...