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domingo, 19 de septiembre de 2010

Oración del cristiano revolucionario


Cristo, he escuchado predicar tu Evangelio
a un sacerdote que vivía el evangelio.
Los pequeños, los pobres,
quedaron entusiasmados.
Los grandes, los ricos,
salieron escandalizados.
Y yo pensé que bastaría con predicar
sólo un poco del Evangelio
para que los que frecuentan las iglesias,
se alejaran de ellas;
y para que los que no las conocen,
las llenaran..
Yo pensé que era una mala señal para el cristiano
el ser apreciado por la “gente de bien”.
Haría falta, creo yo,
que nos señalaran con el dedo,
tratándonos de locos y revolucionarios.
Haría falta, creo yo,
que firmasen denuncias contra nosotros;
que intentaran quitarnos de en medio.
Esta tarde, Señor, tengo miedo.
Tengo miedo porque sé
que tu Evangelio es terrible.
Es fácil, muy fácil
predicarlo,
oírlo predicar.
Es todavía relativamente fácil
no escandalizarse de él.
Pero, vivirlo...
Vivirlo es difícil... Muy difícil
Extraído de la página de Juan Jáuregui Castelo

sábado, 14 de agosto de 2010

Enséñame a ser buen amigo

Quiero ser buen amigo, Jesús,
enséñame a buscar
el bien de mis amigos
antes que el mío propio,
enséñame a compartir
y buscar siempre lo mejor para todos.
Que no me pelee
ni me enoje con mis amigos.
Que acepte con humildad
sus consejos y sus palabras.
Que siempre tenga una sonrisa
y las manos abiertas.
Que sepa perdonar
y pedir perdón.
Ayúdame a ser buena compañia
y a llevar esperanza.
Quiero ser tan buen amigo
como tú lo eres conmigo.




Enséñame a rezar

Jesús, maestro y amigo.
Me gusta charlar contigo,
decirte mis cosas,
contarte lo que me pasa,
pedirte consejos
o, simplemente, cantarte un rato.
Enséñame a rezar,
con ganas y entusiasmo,
todos las mañanas,
todas las noches.
Que no me olvide
de hablarte un momento
cada día,
para encontrarme contigo,
pedirte por mi familia,
darte gracias por la vida
y decirte
que te siento cerca mío,
caminando a mi lado siempre.

También en vacaciones

Durante el año estamos llenos de quehaceres,
 agobios, prisas, tareas, exámenes, extraescolares…
Necesitamos el reposo y descanso.
Necesitamos la paz y el diálogo.
Necesitamos el encuentro y la amistad.
Necesitamos descansar. Necesitamos las vacaciones.
Bendice, Señor, nuestras vacaciones.
Ayúdanos a que sean tiempo de felicidad
para la vida en familia,
para el encuentro con nosotros mismos
y con los demás,
para la brisa suave de la amistad y del diálogo,
para el ejercicio  que es tan bueno para el cuerpo,
para la lectura que siempre enriquece,
para conocer nuevos sitios
que siempre abren horizontes,
para la fiesta auténtica que alegra el corazón.
Acompáñame Jesús.
Te necesito, también en vacaciones.