domingo, 28 de noviembre de 2010

Las pequeñas cosas...


«Son cosas chiquitas.
No acaban con la pobreza,
no nos sacan del subdesarrollo,
no socializan los medios de producción y de cambio,
no expropian las cuevas de Alí Babá.
Pero quizá desencadenan la alegría de hacer,
y la traduzcan en actos.
Y al fin y al cabo,
actuar sobre la realidad y cambiarla
aunque sea un poquito,
es la única manera de probar
que la realidad es transformable».
Eduardo Galeano

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Amarse con los ojos abiertos

Quizás la expectativa de felicidad instantánea que solemos endilgarle al vínculo de pareja, este deseo de exultancia, se deba a un estiramiento ilusorio del instante de enamoramiento.
Cuando uno se enamora en realidad no ve al otro en su totalidad, sino que el otro funciona como una pantalla donde el enamorado proyecta sus aspectos idealizados.

Los sentimientos, a diferencia de las pasiones, son más duraderos y están anclados a la percepción de la realidad externa. La construcción del amor empieza cuando puedo ver al que tengo enfrente, cuando descubro al otro.
Es allí cuando el amor reemplaza al enamoramiento.

Pasado ese momento inicial comienzan a salir a la luz las peores partes mías que también proyecto en él. Amar a alguien es el desafío de deshacer aquellas proyecciones para relacionarse verdaderamente con el otro. Este
proceso no es fácil, pero es una de las cosas más hermosas que ocurren o que ayudamos a que ocurran.

Hablamos del amor en el sentido de "que nos importa el bienestar del otro".
Nada más y nada menos. El amor como el  bienestar que invade cuerpo  y alma y que se afianza cuando puedo ver al otro sin querer cambiarlo.
Más importante que la manera de ser del otro, importa el bienestar que siento a su lado y su bienestar al lado mío. El  placer de estar con  alguien que se ocupa de que uno esté bien, que percibe lo que necesitamos  y disfruta al dárnoslo, eso hace al amor.
Una pareja es más que una decisión, es algo que ocurre cuando nos sentimos unidos a otro de una manera diferente. Podría decir que desde el placer de estar con otro tomamos la decisión de compartir gran parte de nuestra vida con esa persona y descubrimos el gusto de estar juntos. Aunque es necesario saber que encontrar un compañero de ruta no es suficiente; también hace falta que esa persona sea capaz de nutrirnos, como ya dijimos, que de hecho sea una eficaz ayuda en nuestro crecimiento   personal.

Welwood dice que el verdadero amor existe cuando amamos por lo que sabemos que esa persona puede llegar a ser, no solo por lo que es.
"El enamoramiento es más bien una relación en la cual la otra persona no es en realidad reconocida como verdaderamente otra, sino más bien sentida e interpretada como si fuera un doble de uno mismo, quizás en la versión masculina y eventualmente dotada de rasgos que corresponden a la imagen idealizada de lo que uno quisiera ser. En el enamoramiento hay un yo me amo al verme reflejado en vos." Mauricio Abadi.

Enamorarse es amar las coincidencias, y amar es enamorarse de las diferencias.


Jorge Bucay del libro: "Amarse con los ojos abiertos"  

Disfrutar de su existencia

Se trata de dos hermosos jóvenes que se pusieron de novios cuando ella tenía trece y él dieciocho. Vivían en un pueblito de leñadores situado al lado de una montaña. Él era alto, esbelto y musculoso, dado que había aprendido a ser leñador desde la infancia. Ella era rubia, de pelo muy largo, tanto que le llegaba hasta la cintura; tenía los ojos celestes, hermosos y maravillosos..
La historia cuenta que habían noviado con la complicidad de todo el pueblo. Hasta que un día, cuando ella tuvo dieciocho y él veintitrés, el pueblo entero se puso de acuerdo para ayudar a que ambos se casaran.
Les regalaron una cabaña, con una parcela de árboles para que él pudiera trabajar como leñador. Después de casarse se fueron a vivir allí para la alegría de todos, de ellos, de su familia y del pueblo, que tanto había ayudado en esa relación.
Y vivieron allí durante todos los días de un invierno, un verano, una primavera y un otoño, disfrutando mucho de estar juntos. Cuando el día del primer aniversario se acercaba, ella sintió que debía hacer algo para demostrarle a él su profundo amor. Pensó hacerle un regalo que significara esto. Un hacha nueva relacionaría todo con el trabajo; un pulóver tejido tampoco la convencía, pues ya le había tejido pulóveres en otras oportunidades; una comida no era suficiente agasajo...
Decidió bajar al pueblo para ver qué podía encontrar allí y empezó a caminar por las calles. Sin embargo, por mucho que caminara no encontraba nada que fuera tan importante y que ella pudiera comprar con las monedas que, semanas antes, había ido guardando de los vueltos de las compras pensando que se acercaba la fecha del aniversario.
Al pasar por una joyería, la única del pueblo, vio una hermosa cadena de oro expuesta en la vidriera. Entonces recordó que había un solo objeto material que él adoraba verdaderamente, que él consideraba valioso. Se trataba de un reloj de oro que su abuelo le había regalado antes de morir. Desde chico, él guardaba ese reloj en un estuche de gamuza, que dejaba siempre al lado de su cama. Todas las noches abría la mesita de luz, sacaba del sobre de gamuza aquel reloj, lo lustraba, le daba un poquito de cuerda, se quedaba escuchándolo hasta que la cuerda se terminaba, lo volvía a lustrar, lo acariciaba un rato y lo guardaba nuevamente en el estuche.
Ella pensó: "Que maravilloso regalo sería esta cadena de oro para aquel reloj." Entró a preguntar cuánto valía y, ante la respuesta, una angustia la tomó por sorpresa. Era mucho más dinero del que ella había imaginado, mucho más de lo que ella había podido juntar. Hubiera tenido que esperar tres aniversarios más para poder comprárselo. Pero ella no podía esperar tanto.
Salió del pueblo un poco triste, pensando qué hacer para conseguir el dinero necesario para esto. Entonces pensó en trabajar, pero no sabía cómo; y pensó y pensó, hasta que, al pasar por la única peluquería del pueblo, se encontró con un cartel que decía: "Se compra pelo natural". Y como ella tenía ese pelo rubio, que no se había cortado desde que tenía diez años, no tardó en entrar a preguntar.
El dinero que le ofrecían alcanzaba para comprar la cadena de oro y todavía sobraba para una caja donde guardar la cadena y el reloj. No dudó. Le dijo a la peluquera:
- Si dentro de tres días regreso para venderle mi pelo, ¿usted me lo compraría?
- Seguro - fue la respuesta.
- Entonces en tres días estaré aquí.
Regresó a la joyería, dejó reservada la cadena y volvió a su casa. No dijo nada.
El día del aniversario, ellos dos se abrazaron un poquito más fuerte que de costumbre. Luego, él se fue a trabajar y ella bajó al pueblo.
Se hizo cortar el pelo bien corto y, luego de tomar el dinero, se dirigió a la joyería. Compró allí la cadena de oro y la caja de madera. Cuando llegó a su 
casa, cocinó y esperó que se hiciera la tarde, momento en que él solía regresar.
A diferencia de otras veces, que iluminaba la casa cuando él llegaba, esta vez ella bajó las luces, puso sólo dos velas y se colocó un pañuelo en la cabeza. Porque él también amaba su pelo y ella no quería que él se diera cuenta de que se lo había cortado. Ya habría tiempo después para explicárselo.
Él llegó. Se abrazaron muy fuerte y se dijeron lo mucho que se querían. Entonces, ella sacó de debajo de la mesa la caja de madera que contenía la cadena de oro para el reloj. Y él fue hasta el ropero y extrajo de allí una caja muy grande que le había traído mientras ella no estaba. La caja contenía dos enormes peinetones que él había comprado... vendiendo el reloj de oro del abuelo.


El amor no está en nosotros sólo para sacrificarse por el otro, sino también para disfrutar de su existencia.

viernes, 22 de octubre de 2010

Aguanta un poco más


Se cuenta que en Inglaterra había una pareja que gustaba de visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Al entrar en una de ellas se quedaron prendados de una hermosa tacita. "¿Me permite ver esa taza?" preguntó la señora, "¡nunca he visto nada tan fino!"
En las manos de la señora, la taza comenzó a contar su historia: "Usted debe saber que yo no siempre he sido la taza que usted está sosteniendo. Hace mucho tiempo yo era solo un poco de barro. Pero un artesano me tomó entre sus manos y me fue dando forma. Llegó el momento en que me desesperé y le grité: "¡Por favor..ya déjeme en paz...!" Pero mi amo sólo me sonrió y me dijo: ..."Aguanta un poco más, todavía no es tiempo"
Después me puso en un horno. ¡Nunca había sentido tanto calor!.... toqué a la puerta del horno y a través de la ventanilla pude leer los labios de mi amo que me decían: ..."Aguanta un poco más, todavía no es tiempo."
Cuando al fin abrió la puerta, mi artesano me puso en un estante. Pero, apenas me había refrescado, me comenzó a raspar, a lijar. No se cómo no acabó conmigo. Me daba vueltas, me miraba de arriba a abajo. Por último me aplicó meticulosamente varias pinturas...Sentía que me ahogaba... "Por favor déjame en paz", le gritaba a mi artesano; pero él sólo me decía:..."Aguanta un poco más, todavía no es tiempo."
Al fin, cuando pensé que había terminado aquello, me metió en otro horno, mucho más caliente que el primero. Ahora si pensé que terminaba con mi vida. Le rogué y le imploré a mi artesano que me respetara, que me sacara, que si se había vuelto loco. Grité, lloré; pero mi artesano sólo me decía: "Aguanta un poco más, todavía no es tiempo."
Me pregunté entonces si había esperanza... si lograría sobrevivir aquellos tratos y abandonos. Pero por alguna razón aguanté todo aquello. Fue entonces que se abrió la puerta y mi artesano me tomó cariñosamente y me llevó a un lugar muy diferente. Era precioso. Allí todas las tazas eran maravillosas, verdaderas obras de arte, resplandecían como solo ocurre en los sueños. No pasó mucho tiempo cuando descubrí que estaba en una fina tienda y ante mi había un espejo. Una de esas maravillas era yo. ¡No podía creerlo! ¡Esa no podía ser yo!
Mi artesano entonces me dijo: "Yo se que sufriste al ser moldeada por mis manos, mira tu hermosa figura. Se que pasaste terribles calores, pero ahora observa tu sólida consistencia, se que sufriste con las raspadas y pulidas, pero mira ahora la finura de tu presencia... y la pintura te provocaba nausea, pero contempla ahora tu hermosura.. y, ¿si te hubiera dejado como estabas?
¡"Ahora eres una obra terminada! ¡lo que imaginé cuando te comencé a formar!"

martes, 19 de octubre de 2010

CONSEJOS BARATOS Y ÚTILES

Si te encuentras con un niño: valóralo.
Tú también fuiste niño alguna vez.

Si te encuentras con joven: anímalo.
Tú también fuiste joven alguna vez.

Si te encuentras con un adulto: fortalécelo.
Tú también lo fuiste alguna vez.

Si te encuentras con un anciano: admíralo.
Tú lo serás alguna vez.

Si te encuentras con un rico: dile que utilice bien su riqueza.
Alguna vez tú también has deseado serlo.

Si te encuentras con un pobre: dale algo de lo tuyo.
Es posible que alguna vez tú lo seas.

Si te encuentras con un enfermo: dale esperanza.
También puedes enfermarte.

Si te encuentras con uno que ha caído: levántalo.
Puede que tú caigas algún día.

Si te encuentras con un fuerte: felicítalo.
Tú también quieres ser fuerte.

Si te encuentras con un débil: hazle sentir que también él puede.
Si te encuentras con un cansado: dale aliento para que siga adelante.
Tú también puedes cansarte.

Si te encuentras con uno que se ha equivocado: muéstrale el camino.
También tú puedes equivocarte.

Si te encuentras con un pecador: invítalo a la conversión.
También tú necesitas convertirte.

Si te encuentras con un santo: imítalo.
También tú puedes serlo.

Si te encuentras con el sol: déjate iluminar.
También tú estás llamado a ser luz.

Si te encuentras con la luna: sonríele.
También tú eres luz en la noche de los hombres.

Si te encuentras con una flor: admira su belleza.
También tú estás llamado a adornar el mundo.

Si te encuentras con el canto de un pájaro: escúchalo.
Tú también puedes cantar.

Si te encuentras conmigo: no me cierres el paso.
Yo también soy peregrino como tú.

lunes, 18 de octubre de 2010

Decálogo del catequista

1) Intentarás además de 'dar Catecismo', 'hacer catequesis'. Es decir, que los catequizandos se pongan en comunicación con Dios y descubran el sentido de la existencia humana a la luz de la Palabra de Dios.

2) No te conformes con 'enseñar', debes aspirar a ser 'testigo" comprometido. "Educador 'en la fe, por el origen etimológico de la palabra, es 'el que va adelante".
3) No te erijas en 'maestro', porque uno sólo es el Maestro. Tu doctrina no importa. Tenemos que ser apóstoles de la doctrina de Jesucristo y su Iglesia, siendo fieles a Dios y al hombre.
4) Procura 'madurar" tu vida -que no se consigue con sólo dejar pasar los años- formándote con interés en los distintos campos del saber.
5) Un catequista necesita 'experiencia de Dios" para contagiar a los demás. la fe no se puede 'contar" como si se tratase de una historieta. Se 'transmite' como la electricidad.
6) Tienes que estar muy convencido de que eres 'un enviado' de la Iglesia y que llevas entre manos 'una misión": despertar y hacer crecer en la fe a la comunidad parroquial.
7) Eres altavoz de la Palabra de Dios, en medio del ruido y la palabrería de los hombres. Presenta la Catequesis como Buena Noticia y suprime esa imagen de fastidio que suponía aprender de memoria el 'catecismo".
8) En tus reuniones con los catequizandos procura no "hablar de Dios', sino más bien que "Dios hable" con su Palabra ilurninadora.
9) Educa a los niños en el sentido comunitario de la fe. Para ello tienes tú antes que sentirte miembro de una comunidad real y parroquial. El grupo de catequistas debe trabajar en equipo viviendo la experiencia comunitario.
10) Nunca olvidarás que tú eres el que plantas y riegas, pero es Dios quien da el fruto. El Espíritu Santo, a través de los catequistas, es quien catequiza y educa en la fe.
Estos diez consejos se resumen en "Amarás a Dios sobre todas las cosas y a los catequizandos como a tí mismo"

sábado, 25 de septiembre de 2010

EL SISTEMA

Los funcionarios, no funcionan.
Los políticos hablan, pero no dicen.
Los votantes votan, pero no eligen.
Los medios de información desinforman.
Los centros de enseñanza, enseñan a ignorar.
Los jueces, condenan a las victimas.
Los militares están en guerra contra sus compatriotas.
Los policias no convaten los crimenes, porque están ocupados en cometerlos.
Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan.
Es más libre el dinero que la gente.
La gente, está al servicio de las cosas.

Eduardo Galeano

domingo, 19 de septiembre de 2010

Oración del cristiano revolucionario


Cristo, he escuchado predicar tu Evangelio
a un sacerdote que vivía el evangelio.
Los pequeños, los pobres,
quedaron entusiasmados.
Los grandes, los ricos,
salieron escandalizados.
Y yo pensé que bastaría con predicar
sólo un poco del Evangelio
para que los que frecuentan las iglesias,
se alejaran de ellas;
y para que los que no las conocen,
las llenaran..
Yo pensé que era una mala señal para el cristiano
el ser apreciado por la “gente de bien”.
Haría falta, creo yo,
que nos señalaran con el dedo,
tratándonos de locos y revolucionarios.
Haría falta, creo yo,
que firmasen denuncias contra nosotros;
que intentaran quitarnos de en medio.
Esta tarde, Señor, tengo miedo.
Tengo miedo porque sé
que tu Evangelio es terrible.
Es fácil, muy fácil
predicarlo,
oírlo predicar.
Es todavía relativamente fácil
no escandalizarse de él.
Pero, vivirlo...
Vivirlo es difícil... Muy difícil
Extraído de la página de Juan Jáuregui Castelo

lunes, 13 de septiembre de 2010

¡Qué pobres somos!

   Una vez, un padre de una familia llevo a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que su hijo viera que tan pobres eran las gentes del campo. Estuvieron por un día y una noche completos en una granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir el viaje, y de regreso a casa, el padre le pregunta a su hijo,
   -Qué te parecio el viaje?
   -Muy bonito Papá!
   -Viste que tan pobre puede ser la gente?
   -Si! -Y qué aprendiste?
  -Ví que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una alberca que llega de una barda a la mitad del jardin, ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta la barda de la casa, ellos tienen todo un inmenso campo como patio.

   Al terminar el relato del niño, el padre se quedó mudo....y su hijo agregó: -Gracias Papá por enseñarme lo pobre que somos!

P.D. Hay tantas cosas a nuestro alrededor que llegan a cegarnos. Aprendamos a apreciar lo verdaderamente importante.